que hacer despues de un accidente de trafico

Qué hacer durante las primeras horas después de un accidente

Saber qué hacer después de un accidente de tráfico ayuda a proteger la salud de los implicados y sus derechos frente a las aseguradoras.

Los primeros minutos deben centrarse en evitar nuevos peligros y atender a las posibles víctimas.

Después conviene documentar lo ocurrido, intercambiar los datos necesarios y recibir asistencia médica.

Una actuación ordenada también facilita determinar la responsabilidad y reclamar los daños sufridos.

Qué hacer después de un accidente de tráfico

La Dirección General de Tráfico recomienda seguir la conducta PAS: proteger, avisar y socorrer.

El orden importa. Antes de ayudar a otras personas, debes comprobar que puedes hacerlo sin crear otro riesgo.

Las primeras actuaciones deberían ser:

  1. Detener el vehículo en un lugar seguro.
  2. Encender las luces de emergencia.
  3. Señalizar la inmovilización.
  4. Llamar al 112 cuando existan heridos o peligro.
  5. Seguir las indicaciones de emergencias.
  6. Identificar a conductores y testigos.
  7. Fotografiar el lugar y los daños.
  8. Acudir a un centro médico si existen molestias.
  9. Comunicar el siniestro a la aseguradora.

La DGT sitúa la protección del escenario antes del aviso y del auxilio a las víctimas.

Protege la zona del accidente

Detén el vehículo cuando resulte posible y activa las luces de emergencia.

Apaga el motor, aplica el freno de estacionamiento y evita permanecer en zonas expuestas al tráfico.

Desde el 1 de enero de 2026, la baliza V16 conectada es el único medio legal español para señalizar vehículos inmovilizados. Sustituye a los triángulos y puede colocarse sin caminar por la calzada.

Coloca la baliza en la parte más alta posible del vehículo, siempre que puedas hacerlo sin exponerte.

Si debes abandonar el coche, hazlo por el lado contrario al tráfico. Dirígete después a una zona protegida.

No permanezcas entre los vehículos implicados. Tampoco te sitúes delante o detrás de ellos en una vía abierta.

No fumes cerca de los coches accidentados. También debes alejarte si detectas combustible, humo o riesgo de incendio.

Llama al 112 cuando sea necesario

Contacta con el 112 cuando existan heridos, personas atrapadas, peligro para la circulación o daños graves.

También conviene llamar cuando los conductores ofrecen versiones contradictorias o alguno parece encontrarse bajo los efectos del alcohol.

Durante la llamada debes explicar:

  • La ubicación exacta.
  • La carretera y el punto kilométrico.
  • El sentido de circulación.
  • El número de vehículos.
  • El número de posibles heridos.
  • La existencia de personas atrapadas.
  • Los riesgos especiales observados.

Facilita un teléfono de contacto y no cuelgues hasta recibir instrucciones.

El 112 coordina la intervención de sanitarios, bomberos y fuerzas de seguridad. La atención temprana reduce el riesgo de complicaciones graves.

Socorre sin agravar las lesiones

No realices maniobras que desconozcas. Una actuación incorrecta podría empeorar el estado de una víctima.

No muevas a una persona lesionada, salvo que exista un peligro inmediato de incendio, explosión o atropello.

Tampoco retires el casco a un motorista accidentado.

Puedes acompañar a la víctima, mantenerla abrigada y seguir las instrucciones del 112.

Si una persona presenta una hemorragia externa, comprime la herida con un tejido limpio.

No le des comida, bebida ni medicamentos.

La DGT recomienda prestar primeros auxilios únicamente cuando se poseen conocimientos básicos para hacerlo.

Solicita la intervención policial

La presencia de la Policía Local o de la Guardia Civil resulta especialmente importante cuando existen lesiones.

También conviene solicitarla en estas situaciones:

  • Los conductores no coinciden sobre lo ocurrido.
  • Un implicado se niega a facilitar sus datos.
  • Existen daños relevantes.
  • Algún vehículo carece aparentemente de seguro.
  • El otro conductor abandona el lugar.
  • Hay indicios de alcohol o drogas.
  • Se han dañado señales o bienes públicos.

Cuando un siniestro registra heridos o fallecidos, las fuerzas responsables de la vigilancia deben elaborar un atestado.

Este documento recoge los datos y las circunstancias observadas. Por ello, puede resultar decisivo al determinar la responsabilidad.

Explica los hechos con claridad. No hagas suposiciones sobre velocidades, distancias o movimientos que no recuerdes.

Intercambia los datos necesarios

Anota la información del otro conductor y del vehículo implicado.

Necesitarás:

  • Nombre y apellidos.
  • DNI o documento identificativo.
  • Teléfono.
  • Matrícula.
  • Marca y modelo.
  • Compañía aseguradora.
  • Número de póliza.
  • Datos del propietario.
  • Datos del conductor, si son diferentes.

Comprueba la matrícula directamente en el vehículo.

También puedes fotografiar el permiso de circulación y el recibo del seguro, siempre con el consentimiento de su titular.

No entregues documentos originales ni permitas que otra persona se los lleve.

Rellena el parte amistoso con atención

Cuando existe acuerdo sobre la forma del accidente, podéis completar la Declaración Amistosa de Accidente.

El documento debe incluir los datos de los conductores, los vehículos, las aseguradoras y los daños.

Marca las casillas correctas y realiza un croquis sencillo.

Antes de firmar, revisa ambas caras del documento. No firmes una versión que no refleje lo ocurrido.

La firma confirma el contenido del parte. Por tanto, no debe tratarse como un trámite sin importancia.

Si no existe acuerdo, intercambia los datos y solicita la presencia policial.

La DGT recomienda enviar el parte a la compañía, ya que agiliza la gestión de daños personales y materiales.

Haz fotografías y vídeos

Las fotografías ayudan a conservar información que desaparecerá cuando se retiren los vehículos.

Siempre que puedas hacerlo con seguridad, fotografía:

  • La posición de cada vehículo.
  • Los daños visibles.
  • Las matrículas.
  • La anchura de la vía.
  • Las señales y semáforos.
  • Las marcas de frenada.
  • Los restos sobre la calzada.
  • Las condiciones meteorológicas.
  • Las lesiones visibles.
  • Los objetos dañados.

Realiza imágenes generales y primeros planos.

No te limites a fotografiar tu propio coche. Los daños del otro vehículo también ayudan a reconstruir la colisión.

Guarda los archivos originales. No edites las imágenes ni elimines sus datos de fecha y ubicación.

Identifica a los testigos

Si alguna persona ha presenciado el accidente, solicita sus datos de contacto.

Anota su nombre, teléfono y correo electrónico.

También conviene escribir brevemente qué pudo observar.

No necesitas recoger una declaración extensa en ese momento. Lo importante es poder localizarla más adelante.

Los testigos cobran especial relevancia cuando los conductores ofrecen versiones diferentes o no existe grabación del accidente.

También debes comprobar si hay cámaras en comercios, garajes, autobuses o edificios cercanos.

Estas grabaciones suelen conservarse durante periodos limitados. Por eso, conviene solicitar su preservación cuanto antes.

Acude a un centro médico

Recibe atención sanitaria si notas dolor, mareo, rigidez, hormigueo o cualquier otra molestia.

Algunas lesiones no muestran síntomas intensos inmediatamente. El estrés del accidente puede ocultarlos durante las primeras horas.

Explica al profesional sanitario que las molestias comenzaron tras un accidente de tráfico.

Describe todas las zonas afectadas, aunque alguna lesión parezca leve.

Solicita una copia del informe de urgencias. Debe recoger el diagnóstico, el tratamiento y las recomendaciones médicas.

Los informes de urgencias y de tratamiento posterior sirven para acreditar las lesiones dentro de la reclamación.

Sigue las indicaciones médicas y acude a las revisiones. Si los síntomas empeoran, vuelve al centro sanitario.

Conserva toda la documentación

Crea una carpeta física o digital desde el primer día.

Guarda:

  • Parte amistoso.
  • Número del atestado.
  • Informes médicos.
  • Fotografías y vídeos.
  • Datos de testigos.
  • Facturas.
  • Recetas.
  • Gastos de desplazamiento.
  • Presupuestos del taller.
  • Comunicaciones con las compañías.
  • Partes de baja laboral.

No tires recibos relacionados con el accidente.

Los gastos médicos, farmacéuticos, de transporte o rehabilitación podrían formar parte de la indemnización cuando estén acreditados.

También debes conservar los objetos dañados hasta que hayan sido fotografiados o examinados.

Comunica el accidente a tu aseguradora

Informa a tu compañía aunque consideres que el otro conductor es responsable.

La Ley de Contrato de Seguro establece un plazo máximo general de siete días para comunicar el siniestro, salvo que la póliza contemple un periodo más amplio.

Puedes iniciar la comunicación por teléfono o mediante la aplicación de la aseguradora.

Sin embargo, conviene obtener un justificante escrito y anotar el número del expediente.

Entrega una copia del parte y de las pruebas disponibles. Conserva siempre los originales.

Comunicar el accidente a tu aseguradora no sustituye la reclamación formal frente a la compañía responsable.

No aceptes acuerdos precipitados

El otro conductor podría proponerte pagar directamente la reparación para evitar comunicar el accidente.

Esta opción entraña riesgos. Los daños internos del vehículo podrían aparecer después.

También podrían surgir molestias físicas horas más tarde.

No firmes documentos privados de renuncia ni aceptes una cantidad sin conocer el alcance completo de los daños.

Tampoco debes aceptar por teléfono una valoración definitiva de la aseguradora.

Primero deben revisarse las lesiones, los gastos, los daños materiales y las posibles pérdidas económicas.

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Errores que debes evitar tras el accidente

Algunas decisiones dificultan la reclamación posterior.

Los errores más frecuentes son:

  • Abandonar el lugar sin intercambiar datos.
  • No señalizar correctamente el vehículo.
  • Mover a una persona lesionada sin necesidad.
  • Firmar un parte incorrecto.
  • No fotografiar la escena.
  • No identificar a los testigos.
  • Retrasar la atención médica.
  • Perder facturas e informes.
  • Reparar el coche antes de la peritación.
  • Negociar únicamente mediante llamadas.
  • Firmar una renuncia sin asesoramiento.

No admitir la culpa en el lugar no significa faltar a la verdad.

Debes describir los hechos y dejar que las pruebas determinen la responsabilidad.

Qué hacer durante las horas siguientes

Una vez atendida la urgencia, ordena toda la información obtenida.

Anota por escrito cómo ocurrió el accidente mientras todavía recuerdas los detalles.

Incluye la dirección, el carril, las maniobras, el sentido de circulación y las condiciones de la vía.

También conviene registrar la aparición y evolución de los síntomas.

Solicita cita médica cuando debas continuar el tratamiento.

Comunica el siniestro y pregunta por los pasos para la peritación del vehículo.

No inicies una reparación importante sin confirmar que la compañía ha examinado los daños.

Abogados de accidentes de tráfico en Sevilla

Las primeras actuaciones influyen en la futura reclamación.

Una fotografía, un informe médico o los datos de un testigo podrían resultar decisivos meses después.

En Abogados Montaño Ybarra analizamos las circunstancias del accidente y ordenamos la documentación necesaria.

También estudiamos las lesiones, los gastos y la responsabilidad de cada implicado.

Si has sufrido un accidente de tráfico en Sevilla, contacta con nuestro equipo antes de aceptar una oferta.

Revisaremos tu caso y te orientaremos sobre los siguientes pasos de la reclamación.